Crónica de una tristeza eterna.
Mariana Cecilia Sáez Borzone, trece de Enero de 1989 (nada de puntos en el año y si el numero tiene menos de diez letras que sea así escrito) , ¿hora? 4.55 (24hs .y omitiendo la sigla "hs." aunque también hay que hacer lo mismo con la palabra), Buenos Aires, sanatorio Anchorena, 2.200Kgs. aproximadamente. Incubadora, una lauchita, cinco hermanos al rededor y dos padres ansiosos. Llegó "La pequeña". Colegio San Roque, jardín, primaria, secundaria.
Fue en el año 2004, viernes 2 de Abril por la mañana. Ese año todavía no era feriado para esa fecha. Cosas de la vida que pasa gente por un lugar , podría decirse para comprenderlo mejor: estaba en el lugar justo, en el momento justo. Un hospital, un pasillo blanco y un sol radiante. Todos ahí. Y yo necesitando a una única persona. Así arrancó esta etapa de tristeza que iba a durar para siempre, o eso cree.
Cuatro meses y una semana después, lunes 9 de Agosto por la tarde, aproximadamente a las 18.30, 19, le sonó el celular. Otra vez un hospital, el mismo al que venia asistiendo desde principios de año. Un pasillo esta vez celeste (si mal no recuerdo) y ya se asomaba la luna acompañando a una estrella nueva.
Y así se va dando todo en la vida, sin que exista un año entero sin depresión, sin que exista una semana entera donde cada mañana se alegre y no un nudo más en la garganta. Sin que exista absolutamente nada que borre esos recuerdos tatuados en la piel.
Una madre y un amigo del alma no son poca cosa.
M.C.S.B
Medio fallado en cuanto a crónica, se hace lo que se puede. Importante: todo. Primera y tercera persona mezcladas. Nota: 3 .
No hay comentarios:
Publicar un comentario